La palabra es un regalo. Un precioso don derramado en las entrañas de aquellos que aún tratan de apresar la verdad. Es un presente inesperado, inmerecido, a veces desconocido, oculto.

Una de las mayores satisfacciones del maestro es descubrir el poder, los dones, las capacidades que se encuentran dormidas en sus alumnos. Descubrirlas y re-conocer su valor, su potencial, el inmenso poder de lo inmerecido, de lo otorgado, del don.García Márquez pidió en el último congreso del ya anciano idioma español que escribamos, y que escribamos bien... para esos millones y millones de lectores ávidos por encontrar en las palabras algo más que promesas o esperanzas de consumo. Que escribamos bien, que mimemos las palabras, que pongamos en el cajón de los regalos el más preciado, el más frágil, el más etéreo, el don de (enseñar) la palabra.







lunes, 28 de marzo de 2011

Análisis sintáctico del siguiente texto (2º ESO)

En aquella época él empezó a inculcar en sus hijos el amor por la naturaleza. Hacia con ellos grandes paseos. Unas veces, en otoño, buscaban setas. En primavera y por San Juan, recogían lavanda para los armarios. En casa, con paciencia, metían las plantas ya secas en saquitos. La abuela los cosía con su vieja máquina. Aquel perfume les acompañó de forma sutil toda la vida.

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